Nuestra vida no es como la habíamos imaginado de pequeños, hacer lo que te de la gana sin que nadie te diga nada, sin pensar en hacer daño a nadie, estar siempre con tus amigos.... Pero, cuando creces te das cuenta de que la realidad no es así. Tienes amigos sí, pero muchos de ellos se quedaron en el camino, por algo que hicieron mal, o tú hiciste mal, o por otra cosa insignificante que no debió separarlos.
Te das cuenta de que no hay nada que te haga mas feliz que ver bien a tu familia, y a tus amigos, los que son de verdad. También, que no hay nada mejor como tener alguien a tu lado a quien ames con todo el alma, y que te de su mano cuando lo necesites.
Cuando llegan los problemas te acuerdas de aquella niña feliz, sin preocupaciones, inocente, ignorante de todo lo que había a su alrededor y piensas:
"Yo quiero volver a ser esa niña, ojala todo fuera tan fácil".
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